|
eso, ya nada fue igual''.
De hecho, Espinosa recuerda 1989 como uno de los peores años de su vida. Tuvo problemas personales, se casó nuevamente, dejó de entrenar a profundidad y, a pesar de todo, ganó los torneos nacionales y la medalla de plata en el Mundial de Moscú.
Pero la motivación no era la misma y dejó de boxear...hasta que en 1991 le intrigó la posibilidad de ganar un puesto en el equipo olímpico a Barcelona 1992 y contra todos los pronósticos se ganó el puesto.
Su derrota en Barcelona ante el polaco Wojciech Bartnik era el anuncio del final de su carrera como boxeador.
Ahora espera proseguir la de entrenador en Miami.
"Mil veces me ofrecieron contratos para pelear como profesional'', afirma Espinosa. ‘‘Nunca acepté, sobre todo por mi madre. No quería abandonarla. Sólo pido que Dios me de otra oportunidad, que me dé un poco más de tiempo''.
|