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Menuda gracia la que hará Juanes este 20 de septiembre, cuando salte a la tarima de la Plaza de la Revolución de La Habana, para brindar un concierto en el cual, así lo asegura, puso ya 30 mil dólares de su propio bolsillo. Muchos no entienden por qué un artista en la cúspide de su carrera decide de pronto “enemistarse” con el exilio cubano de Miami, al tomar la decisión unilateral de meterse, literalmente, en la boca del lobo. Juanes no requería de este osado paso para atraer publicidad, como muchos creen, pues desde hace cerca de una década es ídolo de multitudes, no sólo en América Latina, sino en Estados Unidos y Europa.
Juanes, al igual que Miguel Bosé y otros artistas de la gran escena hispana, están convencidos que este es el momento de derribar barreras ideológicas y lanzarse a estrechar la mano de los más pobres, de los desplazados, de los que viven en zozobra social y económica, de los que sienten la pisada grande que trae tambores de guerra. Es por este motivo que animó ya un gran concierto en la frontera entre Colombia y Venezuela, con el único propósito de acercar a los ciudadanos de ambas naciones, ahora divididos por discusiones personales de sus mandatarios. Chávez y Uribe se han enfrascado en discusiones sin fin, y el perjuicio lo recibe ahora la población civil. Venezuela padece hoy desabastecimiento en el campo automotriz y de alimentos. Colombia vendía autos a Venezuela en los últimos años, así como productos derivados del sector avícola, como carne de pollo y huevos. También productos lácteos, azúcar, muebles, etcétera. Chávez dice que continuará comprando a Brasil y Argentina, entre otras naciones. Los proveedores tradicionales de la industria colombiana, no saben ahora dónde vender sus productos.
Juanes ha tomado literalmente la lección de hoy,la del artista comprometido con el medio ambiente, con el juego limpio, y quizá desea abrir una puerta en Cuba con su concierto, decirle al mundo que es menester mirar ahí, a esta misma isla de la cual huyeron miles de cubanos a comienzos de los años 60, para residenciarse principalmente en el estado de Florida.
Quienes han salido en Miami a machacar los discos de Juanes con un martillo, o a convertir en cenizas sus álbumes, alegan que ir a cantar ahí es dar “un espaldarazo” a la dictadura de los
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