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WASHINGTON -- Al comentarse que el programa gubernamental conocido como "Cash for Clunkers'' (‘‘Dinero por Cacharros'') estaba bajo de fondos, Nelly A. Jehn y su padre salieron el viernes para Al Hendrickson Toyota, en Coconut Creek, para ver si podían conseguir un descuento de $4,500 sobre la compra de un nuevo auto.
"Oímos decir que el dinero se estaba acabando, así que nos apresuramos y decidimos ir pronto'', dice Jehn, de 31 años, que ayudó a su padre a cambiar un Mazda MPV de 20 años, que gastaba bastante gasolina, por un Toyota Corolla bien económico. Según ella, de no haber sido por el descuento probablemente no habrían comprado un auto nuevo. "Es muy bueno'', dijo la residente de Coral Springs refiriéndose al programa.
Aparentemente, mucha gente se muestra de acuerdo. El programa "Dinero por Cacharros'', creado por los legisladores para darle a la industria automovilística un muy necesitado estímulo, ha resultado ser tan popular que el gobierno federal actuó el jueves para suspender las operaciones por temor de que los $1,000 millones, asignados para reembolsarles a los agentes de autos el dinero que daban por los autos de uso, se habían agotado.
En realidad, el programa nunca se interrumpió, pero la noticia causó confusión entre vendedores y clientes el viernes.
Reaccionando ante los temores de que los fondos se habían agotado, la Cámara de Representantes de Washington aprobó $2,000 millones adicionales para el programa. El Senado no votó, pero los legisladores dicen que esperan conseguir aprobación para más fondos la semana próxima.
Los dueños de autos y camiones viejos pueden recibir un descuento de entre $3,500 y $4,500 para la compra de algún vehículo nuevo de mayor eficiencia energética bajo el programa "Dinero por
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