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Hecho remoto: Corre el año de 1993, las noticias en todo el mundo informan de un macabro crimen. Un niño de 3 años había sido secuestrado en Inglaterra. Sus raptores son otros niños de 10 años quienes lo conducen a el a un lugar lejano del centro comercial donde finalmente después de torturarlo, aplicarle pintura en los ojos e introducirle por el recto algunas baterías lo apedrean, muere y lo dejan sobre la vía del tren para que todo pareciese un accidente. No se sabe si la victima fue objeto de algunos otros tipos de vejámenes. Los dos jóvenes criminales son puestos en custodia del Sistema judicial de menores. Hecho reciente: 2008, quince años después de los acontecimientos, la Jueza de Penas de su Majestad Buttler-Sloss concede a los dos muchachos ya de 25 años cada uno, la libertad, les otorga cambio de identidad para evitarles ser objeto de venganza y les ordena trasladarse a Australia donde deben vivir por su decisión. Reacciones: La opinión publica ha encontrado execrable la conducta de la jueza y se ha iniciado una campaña por le red electrónica para presionarle revoque su sentencia y mantenga a estos dos hombres bajo custodia por otros quince años. Mi opinión: Puede que a simple vista que la jueza este actuando sin conocer los hechos. Lo cual resulta dudoso. Que sea una jueza activista en contra de la teoría criminalística del peligrosismo de los criminales, es altamente probable. Pero lo que si no me cabe duda es que su actuar tiene que ser el resultado consensuado con sus superiores de que el Sistema había logrado rehabilitar a estos muchachos y que por lo tanto en su condición actual podían ser liberados. Me aúno a esta última posibilidad. En que fundamento mi opinión. El primer hecho a tener en cuenta es si un niño de 10 años esta en capacidad de reconocer la gravedad de sus actos la ilicitud de los mismos y asumir la responsabilidad objetiva de los mismos. Yo creo que no. Lo que sino se puede negar es que son objetivamente responsables de una conducta atroz que en términos mas académicos podemos llamar como una conducta reconocida como ilícita e ilegal y por ello son responsables . Pero cuando se hace el análisis de su responsabilidad sujetiva, no lo son dada su incapacidad inherente para comprender la ilicitud de su conducta. Estarían tal vez jugando o repitiendo algo que vieron en cine, TV, quizás en compañía de sus padres, en algún programa con un contenido cercano a Hostel o la Sierra de Texas o una de esas muchas películas de terror que son de gran consumo en el mundo anglosajón y en el castellano-parlante que ha sido aculturizado y asimilado por la cultura del primer grupo étnico de los estados Unidos. Mi humilde opinión es que estos chicos no estaban en capacidad de entender sus actos. Resulta por lo tanto curioso que un gran grupo de personas estén solicitando, a través de correos electrónicos, al sistema judicial ingles, que es autónomo, soberano e independiente, revisen la decisión tomada sobre este caso en particular. Pero este intento de cambiar la sentencia es el resultado de la forma como ellos asumen el sistema penitenciario y carcelario. Para ellos es allí donde los delincuentes purgan sus penas para resarcir los daños que ha hecho a su grupo social. Esta concepción es propia del país que dio al mundo las cárceles y prisiones para contener a los delincuentes, Los Estados Unidos. No puede averiguar el nombre de su inventor, ya que nunca lo patento y dejo a su familia y descendientes sin una fuente excelente de ingresos. Pues permítame informarles que es en los estados Unidos donde 1 de cada 100 de sus habitantes vive en una cárcel o prisión. Los americanos tenemos con esto otro record en esto y por lejos, como Michael Phelp, de nuestro más cercano competidor. Ni siquiera en la represiva URSS se tenia tan alto numero de encarcelados y prisioneros como usualmente ha tenido y tiene nuestro país. Y eso solo para hablar de prisioneros pues en el corredor de la muerte solo China nos aventaja. Un pequeño paréntesis agradezcamos que ninguno de los Bush sea gobernador en ejercicio de ningún estado de la Unión, aunque el actual Gobernador de Texas no deja de pretender emularlos. Si, somos ciudadanos, residentes o inmigrantes indocumentados en un país con casi 350.000 personas viviendo en cárceles y prisiones. Esa cifra es casi igual a la población total de nuestro estado y mayor a la población total de muchos otros más. De ellos, casi el 66% son afro-americanos o castellano-parlantes o sus descendientes. Eso abre una discusión, son los caucásicos menos propensos a delinquir o existe una inequidad al momento de establecer la pena y su duración. Yo creo como Hobbes que el hombre es un lobo para el hombre, es decir que no hay grupo humano que cometa menos o mas delitos que otros, todos sin excepción podemos cometer un delito si se nos dan las condiciones de tiempo, modo y lugar. Lo que en mi opinión existe, es un serio y injusto y probablemente racialmente determinado sesgo y prejuicio en quienes juzgan y sentencian, es por ello que “latinos y negros” son el mayor porcentaje de la población penitenciaria del país. Además de ser al mismo tiempo, el soporte de un negocio del que casi nadie sabe o habla. Si las cárceles son un negocio. Un negocio desde quien las construye hasta quien suministra los materiales para el taller de carpintería o implementos de aseo y mantenimiento, que son ejecutados por los reclusos no como una actividad de resocialización y/ rehabilitación, son un trabajo pago y muy mal pago algunas veces solo por 18 dólares al mes, sin beneficios y vacaciones. Esto ultimo es una forma de ironizar el negocio que es le sistema de prisiones en los EUA. Volvamos al caso de los chicos y a Inglaterra, allí el sistema es de correcciones pero no solo como nombre lo son o tratan de hacer su trabajo orientado hacia la rehabilitación, resocialización y posterior reinserción de una persona que cometió un crimen. Muy seguramente esta Jueza de su Majestad tuvo en cuenta los conceptos de expertos profesionales de las ciencias sociales y del comportamiento para sustentar su decisión, primero consigo misma, sus superiores, la opinión publica y el Juez de Jueces que pienso es infalible pero a la vez misericordioso. Lo que muchas veces no somos nosotros con nuestros semejantes, pero esperamos que El lo sea al momento de anunciado juicio. Los muchachos pagaron su error, un terrible crimen objetivamente visto, con quince años alejados de sus familias, viviendo su adolescencia bajo custodia, con ello se espera que hayan retribuido a la sociedad de la que hacen parte, pero al mismo tiempo la sociedad les rehabilito y cree, la jueza y a través de ella el sistema del que hace parte, que pueden vivir en comunidad como hombres adultos resocializados, que dado las característica de su crimen, pueden ser objeto de venganza por sectores anacrónicos y seguidores de la teoría criminalista del peligrosismo. Hemos entrado en el siglo XXI, ya casi completamos su primera década, la humanidad ha vivido 6000 años de civilización y durante todo este tiempo como dice Foucault el castigo al crimen siempre ha sido un castigo para el cuerpo del criminal, pero nunca se había trabajado con la mente en busca de su corrección. Debemos ver en el criminal a un ser humano que se equivoco, que debe ser rehabilitado y resocializado para poder vivir en comunidad. Lo que creo que no se puede esperar de un estado occidental civilista y de derecho, es la implementación de un sistema de justicia que vengue la muerte o daños ocasionados, pues esto seria un retroceso en nuestra evolución social a los tiempos del Codex de Hammurabi, primer código legal de la Humanidad, donde se establece la administración de justicia como: ojo por ojo y diente por diente”. Si eso es lo que la mayoría quiere creo que nuestro mundo es un mundo fallido, donde las grandes religiones, filósofos y sus planteamientos éticos han fallado y por tanto un mundo si esperanza, condenado a la ley del mas fuerte para imponer su voluntad y vengar a su parecer sus propios muertos, desconociendo los limites de otros, incluyendo los requisitos de la comunidad internacional y de sus organismo de encuentro diplomático.
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